Un talento
cualquiera que fuese
es para agradar a Dios
aun en el anonimato
del mayor silencio
o bajo los reflectores de una luz
con un público muy grande
pero cualquiera sea el lugar
la importancia es agradar a Dios
y en un poeta
en un novelista
aprovechar el don
para sembrar;
y hay siembras que serán grandes
en uno y otro aspecto
con cántaros
con brillos
con melodía;
a la orilla del mar
en los altos
en los bajos;
en las cumbres más bellas
en las riberas
en los ríos
en el mar;
en las tardes de sol
o de frío
pero para esas bellezas
y continuas
hay que rendirse más
ante la presencia de nuestro Señor Jesucristo;
¡mi amado salvador!.