Caminando por la vida
encontré bellas rosas en el trayecto
y una de ellas a mis ojos era muy especial;
posó su mirada en la ternura de mi poesía
me abrazaba en los vientos y en los alpes
y juntos viajábamos por el infinito
era el amor en extremo y la magia de dulces palabras;
ella me enseñó la belleza
y yo hice lo que pude con mi talento.
Manuel Núñez del Prado Dávila
Escritor peruano
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