Una de las labores principales
de un escritor creyente
con fe firme
con amor visible
y con pasión grande en las cosas de Dios
es que ayuda de algún modo
a edificar vidas
y lo hace en parte expresando al mundo
el precioso don que Dios le dio
y a mayor humildad
y a mayor obediencia
Dios lo usa
para seguir despertando conciencia
con nuevos y hermosos escritos
y en mayor abundancia en términos espirituales;
una labor preciosa que nunca lo hará
un escritor incrédulo
ya que todavía no ha nacido de nuevo,
y lo espiritual de acuerdo a la voluntad de Dios
no entiende nada,
y el deseo de escribir sobre su palabra
es obra de nuestro amado Señor;
y entendiendo
que todas las obras que hagamos para Dios
son la evidencia de que hemos nacido de nuevo
y es para lo más interno de nosotros
una de las más grandes pruebas de nuestra salvación
¡Qué alegría tan hermosa de saber que somos hijos de Dios!.
Manuel Núñez del Prado Dávila
Escritor peruano
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