Llamados a edificar oro, plata y piedras preciosas...

Sabes mi cielo lindo...

- Dime.

He escrito algunas cosas intentando detallar de qué es lo que deberíamos hacer para que algún día se pueda decir de un creyente que sobre el fundamento que es Cristo él ha edificado oro, plata o piedras preciosas... pero para edificar decía un predicador tiene que haber una relación personal con Cristo... primeramente tiene que haber recibido a Cristo Jesús como su salvador personal... y a partir de ahí se puede edificar todo aquello que algún día (en el tribunal de Cristo) se tomará en cuenta... y cuando pase por el fuego purificador... entonces se sabrá: si fue oro, plata o piedras preciosas...

- Sí, últimamente se viene hablando sobre este tema...

Sí mi cielo...

- Y me alegra que tú estés escribiendo algunos detalles sobre este aspecto...

Y en parte lo estoy haciendo... porque hace poco algunos me preguntaron de cuáles son aquellas obras que hay que hacer para que sean consideradas como oro, plata o piedras preciosas... y no te miento mi cielo que me quedé pensativo aquella noche y me dije a mí mismo que algo tengo que escribir sobre este aspecto...

- Y está bien lo que estás haciendo... porque si Dios te ha dado el talento de la escritura debes también en parte escribir sobre temas espirituales... porque muchos no saben ni siquiera que habrá un juicio sobre este aspecto... de qué es lo que hizo un creyente mientras estaba en esta vida... y está bien como dice mi mamá que de vez en cuando se escriba determinados aspectos...

Gracias... y como dice mi papá: deja la flojera a un lado y ponte a escribir aquello en que alguien quizá derrame alguna lágrima...

- Sí... y la vez pasada le escuché que también decía algo por el estilo...

Como dicen algunos: mi viejo es bueno sólo que a veces me dice de manera directa: analiza, piensa u otro lo hará por ti... pero nunca será igual, porque cada quien es único, irrepetible e irremplazable...

- Entiendo... y hace poco mi hermana la última me decía: La vida... tiene sus cosas...

Es cierto... hay cosas que no entendemos... pero en lo que vayamos entendiendo... aunque sea un poquito pero ahí debemos estar... diciendo algo o bien publicándolo de algún modo...

- Correcto... y como te dije el sábado: cuenta conmigo...

Y claro que cuento contigo: tú eres mi ilusión, mi sueño... mi apoyo, mi fortaleza... y cuando yo decaigo tú estás ahí: levantándome... dándome una palabra de aliento...

- Te quiero... y sabes... me gusta cuando me dices: que tú... esperabas por mí...

Y como dije en un poema: aunque lloré tanto / pero yo / esperaba por ti...

Gracias... y no creo que otro hombre... hubiera esperado tanto...

El amor... como decía un poeta: te toca / y sin haberlo pensado /... / el tiempo pasó / y tú estabas ahí / cada día /... / esperando por ella...

- ¿Y tú esperabas por mí?

Siempre... y aunque en un primer momento no éramos enamorados... pero sabes... yo... no quería perderte, y como dije en aquel verso: y yo ahí aferrado a tus ojos...

- Te adoro...

Gracias... y como siempre te diré: mi cielo, mi cielo lindo...

Un momento después le seguía diciendo que para poder edificar oro, plata o piedras preciosas esto será posible cuando permitimos que Dios nos inunde con su amor; y de esta manera seremos más sensibles a lo que Dios quiere que hagamos por nosotros mismos y para otros. Porque cuando el amor de Dios no se experimenta en nuestra vida entonces vienen todos los peros, que esto y que lo otro y como que nunca llegan esos momentos en el que realmente se haga algo para Dios... Uno de los errores que cometemos decía un pastor es que calculamos si esto es factible o no y no lo hacemos... pensamos... no, esto no tiene ningún valor... no, no es así como se debe hacer las cosas... y pensamos y calculamos y ahí estamos... no dándole ningún valor a lo que consideramos que no es la forma adecuada... por esto o por aquello... y resulta que dejó pasar un día y no entendió que en ese momento Dios quería usarlo de ese modo... que él consideraba que no era la manera adecuada... y parte de la respuesta es: que no estaba lleno del amor de Dios... Su corazón no estaba dispuesto a hacer algo y es por eso que minimiza, ningunea o considera que hay otras formas... pero resulta que no supo entender el obrar de Dios que se vale aun de lo que no entendemos para que él haga su voluntad... y así nos vamos moviendo... y el tiempo pasa... y hay detalles que no volverán... y fue ahí que pudimos hacer algo: ya para nuestros seres amados... nuestros vecinos... para otros que aunque no vivan cerca a nosotros pero ahí están los medios... la tecnología... y hoy en día el internet se presta entre otras cosas para enviar mensajes; pero aun así no lo hacemos... si entendiéramos dicen algunos predicadores que el poner todo nuestro corazón aun en aquellas cosas que consideremos pequeñas... pero sabiendo que eso le agrada a Dios, entonces estaremos edificando lo que la biblia llama: oro, plata y piedras preciosas... el entregar un folleto con todo nuestro corazón es parte de edificar, el oro, la plata o las piedras preciosas... el tomarse un tiempo para hablar alguien, del mensaje de salvación también es parte de dicha edificación... consolar a otros y hacerlo de todo corazón también es parte de aquello... tener paciencia para soportar cosas y ayudar a otros para que cambien ciertas formas de vida... y estar ahí... guiando... discipulando... y siempre de todo corazón y en el amor de Dios también es parte como dicen los predicadores de aquello a lo cual estamos llamados... y así en diferentes aspectos... en uno y otro sentido... iremos edificando: el oro, la plata y piedras preciosas... y sabes mi cielo lindo, ayer tuve un sueño... y como que ahí se me decía: habla sobre esto... porque hay muchos por ahí que necesitan un mensaje...

Una semana después mi buen amor me decía, he escrito cuatro páginas sobre esto de la recompensa...

¡Oh qué bien! mi cielo...

- Gracias... ¿y sabes qué título le puse?

No... no lo sé...

- Bueno te lo diré de una vez, le puse como título: Llamados a edificar oro, plata y piedras preciosas.

Excelente mi cielo lindo...

- Y te diré también que he puesto casi lo mismo de lo que tú me has comentado, y cuando estaba escribiendo estas cuatro páginas me vino a la mente de manera muy fuerte que cuando esto se publique ya en un blog, en una página web, o en facebook, en twitter o en cualquier otro espacio... pero me gustaría que mi madrecita linda, mis hermanos y toda mi familia lean lo que he escrito... porque quiero que ellos también se involucren un poco más en aquello de edificar oro, plata y piedras preciosas... y aparte claro está de que todos: amigos, conocidos o no conocidos... pero que todos, todos pudieran leer esas cuatro páginas... porque ahí va parte de mi vida... de lo que también quiero que otros hagan...

Te pasaste mi cielo lindo...

- Y sabes, una vez mi madre me dijo: hijita, recuerda... aunque tú no lo comprendas pero lo que yo hice por ti... nunca, nunca será en vano...

Y la abracé en aquel momento porque sus ojos empezaron a llorar...

Y luego... como nunca lo habíamos hecho comenzamos a entonar parte de una canción de Jesús Adrián Romero que dice: Esperar en ti, difícil sé que es, mi mente dice no, no es posible, pero mi corazón confiado está en ti, tú siempre has sido fiel, me has sostenido, y esperaré pacientemente aunque la duda me atormente, yo no confío con la mente, lo hago con el corazón, y esperaré en la tormenta, aunque tardare tu respuesta yo confiaré en tu providencia, tú siempre tienes el control...

Y después le dije: te amo... y el Señor ha sido bueno... y viste... hoy he estado contigo aquí cantando esta canción...

- Sabes -me dijo ella- cada vez siento más mi responsabilidad como creyente...

Y no pudiendo controlarse más lágrimas venían a sus ojos...


Manuel Núñez del Prado Dávila

Escritor peruano

Es parte de una de mis novelas que todavía no he publicado...


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