Dante Gebel - Vuelve 7 veces



¿Qué hubiese pasado si Elías hubiese dejado de orar o su criado hubiese desistido de ir al mar para ver si venía la lluvia, después de dos, tres o cuatro veces? Fue hasta la séptima vez que el criado atisbó la lluvia. La persistencia de Elías fue lo que les permitió advertir a Acab del peligro de la tormenta y de igual modo tenemos que ser persistentes en nuestra vida espiritual para llegar a Su corazón. Es fácil abandonar los sueños, olvidar las promesas que no se cumplen y los milagros que no llegan… pero no claudiques, no bajes los brazos, porque cuando tú oras con fe, sin aceptar un ‘no’, esa persistencia es la que mueve el corazón del Señor.


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