Ella, ella estaba a mi lado



















Qué haces ahí
amor
escondida
donde nadie puede ver tu belleza
tu dulzura
eres para generar emociones
para saludar
para aplaudir
y que todos vean
que eres preciosa
amada
virtuosa
sal
de tu escondite
que el mundo vea la luz
de Cristo
por lo que haces
por lo que dices
y esto va para todas las mujeres del mundo
que están ahí
tal vez escondidas
de no abrazar
de no dar un saludo
de no decir un te quiero
y hoy sal de ahí
de ese lugar
tú naciste para ser grande
para amar
para ser amada
para soñar al lado de alguien
y para que podamos ver en ti
una piedra preciosa
que aun con caídas en el camino
nos enseñas
a seguir adelante
y gracias
y aunque no tengo
quién me mire
y quién me abrace
siempre diré
que los ojos de mi amada
son los más bellos
los más dulces
y hoy me retiro de la poesía
me voy a lugares extraños
me perderé en los bosques
y ahí lloraré
y cada noche mi llanto se escuchará
son las lágrimas de un poeta
que amó y se quedó solo
y en ese momento me desperté
ella, ella estaba a mi lado.
Manuel Núñez del Prado Dávila
Escritor peruano

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