jueves, 4 de febrero de 2010

aquello que anhela mi alma

Bastó una mirada
Para fijarme en ti.
Bastó un momento de silencio bien entendido
Para decirnos lo que estábamos sintiendo.

Bastó una sonrisa
Y me hice un mundo de ilusiones.
Y bastó que tus labios se acercaran a los míos
Para darme cuenta de una vez por todas
que todo era verdad.
Y de ahí en adelante te amé
como a nadie he amado.

Dejé volar mi imaginación
para inspirarme en ti
y para escribirte a mi manera
suave, literaria y melodiosamente
mis más lindas poesías:
Al viento y a las aves
a la noche inmensa, más inmensa sin ti.
A los prados, a los lirios, a los campos y a las rosas.

A un mundo de ensueños y de ilusiones
de idealismo y de emociones intensas
de pensamientos mágicos, reales y maravillosos
de campanas que suenan, de pajarillos que cantan
de un mundo de rosas, de lirios y de jazmines
de poesías que van, de poesías que vienen
todo eso eres tú, como estrella de la mañana
como pálpito de mi vida y como aquello que anhela mi alma.

Como los prados al viento, como la lluvia al rocío
como gotas de lirios que caen, como sueños que perduran a través
del tiempo
de sentimientos que van, de sentimientos que vienen
eso eres tú, poesía que se eleva; melodía que no termina.



Manuel Núñez del Prado Dávila

Escritor peruano 

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